CONTEXTO HISTÓRICO
La crisis del 2001 tuvo graves repercusiones en el campo de las luchas sociales. El
modelo neoliberal impuso una precarización institucional y descreimiento, que
sumados a los problemas de emergencia económica pusieron en jaque el funcionamiento
de las organizaciones civiles. Surgen, entonces, nuevas formas de la sociedad que
proponen un cambio activo en el ejercicio de los derechos y obligaciones ciudadanas.
Las Asambleas interbarriales resultan su mayor exponente, al proponer una
construcción horizontal entre vecinos con una fuerte valoración de pertenencia. A
través del fortalecimiento de estas pequeñas identidades se pretendía construir un
cambio integral con respecto al modelo de apatía y escepticismo instaurado. Mientras
por un lado se iniciaban nuevas formas de participación, paralelamente se
evidenciaba una crisis de fondo en las viejas instituciones que fueran los cimientos
de una identidad nacional.
MAR DEL PLATA
A los efectos de paliar la crisis estructural emergente, se priorizan los comedores y
las bolsas de alimentos. La emergencia económica implicó la falta de continuidad
programática, la eliminación del impuesto al cheque y la supresión de incentivos. Las
consecuencias fueron rotundas para el desempeño de las ONGs llamadas en ese entonces
ONGs de discapacidades. Los problemas económicos y la dificultad de funcionamiento de
los núcleos asociativos de las personas con discapacidades en general, llevaron a la
paralización temporal, división y atomización de sus luchas. ULSA nace como una ONG en
el año 2004, en la ciudad de Mar del Plata, con el objetivo de posibilitar continuidad
de actividades y contención para personas sordas y sus familias, las cuales se habían
interrumpido abruptamente en sus propias organizaciones por la grave crisis general
previamente descripta, a la que no fueron ajenos. ULSA, fundada en el seno de la
comunidad sorda, tuvo entonces como una de sus misiones iniciales la de vincular junto a
las personas sordas a las lenguas de señas con las Universidades y Altas Casas de
Estudios, para rescatar el valor patrimonial-cultural de su lengua, y la de resguardar
la pertenencia de las personas sordas a sus propias asociaciones, motivo por el cual se
los estimulaba –y estimula- a seguir comprometidos formalmente con sus organizaciones
aunque no estuvieran en pleno funcionamiento.
Para alcanzar esa meta de resguardo de la Lengua de Señas Argentina y de ofrecimiento de
actividades en un marco profesional de contención, ULSA se conformó como equipo
integrado, además de por las personas sordas, por profesionales universitarios y
terciarios de diferentes ámbitos, por intérpretes de LSA y por pedagogos, respetuosos de
la comunidad sorda y constituidos en comunidad de solidaridad, todos usuarios de Lengua
de Señas Argentina -lo que diera origen a su sigla.
Con el devenir del tiempo, se logró, transitando un camino de trabajo en paralelo, que
los referentes y dirigentes Sordos pudieran volver a establecer acción en sus núcleos
asociativos, aunando impulso conjunto. La labor de la ONG continúa y se reafirma,
fundada en los esfuerzos previos y metas alcanzadas, siempre manteniendo estrecha
relación con la comunidad sorda.
De esta manera se crea “Organización ULSA”, ampliando su objeto, pero sin perder el
sello que le diera origen: el poder destacar en la sociedad al sector de personas Sordas
directamente en su propia lengua de señas y a las personas sordas, sin distinción por
audición. Actualmente, transitando tendencias contemporáneas a las que adherimos,
fuertemente unidos a la reflexión del colectivo y a las leyes de ampliación de derechos,
ULSA evoluciona a “Fundación ULSA”, promoviendo dejar rótulos y clasificaciones de los
paradigmas biologicistas para enfocarnos a la diversidad de personas en relación al
ejercicio de los derechos humanos y a la accesibilidad, perfil que mantendremos como
institución humanitaria de labor profesional y comunidad de solidaridad, con especial
dedicación a las personas sordas y a los usuarios de lenguas de señas nativos,
bi-plurilingües, intérpretes y estudiantes, multiplicando así nuestro potencial como
benefactores.